“Crónica del viaje de vuelta” Los Pedales (2012)
feb 2012 02

Cuando cae en mis manos un disco de rock, o folk, o incluso soul, siempre busco en ellos un equilibrio, una combinaciones de canciones potentes, duras, fuertes combinadas con otras más low-tune, reposadas, tranquilas, que conviertan la escucha del disco en un viaje, en un proceso que combine ritmos, emociones, sentimientos, todo en un carrousel controlado por el mismo músico, con un grupo. Finalmente, si ese consigue el equilibrio, y bajo mi punto de vista, estamos frente a una obra bien construida, bien sostenida. Y justo esto es lo que he encontrado en el último disco de Los Pedales “Crónica del viaje de vuelta” (Claras Intenciones, 2012).

El último trabajo de los hermanos Muñoz, recordamos que el primero “Nuevo Mundo” se publicó en el 2009, combina muy bien temas con un gran peso rock, con otros más folkies o con un sonido mucho más pop, por lo tanto muy bien equilibrado. Así arranca esta “Crónica de un viaje de vuelta”, un álbum conceptual que nos habla de viajes, de caminos, de despedidas, de calles, un viaje en el que Los Pedales han dado rienda suelta a sus influencias, a los sonidos que retumban en su cabeza y han plasmado en su nuevo disco. Así podríamos hablar de de catorce canciones, catorce paradas que empiezan con una salida. Nos subimos en “Efectos del pánico”, unos acordes contundentes y una batería muy marcada, con un toque británico. Durante los viajes siempre pensamos en el destino, aquel lugar al que vamos así pasamos por “Destino” un tema con toque muy sixty, con cierto aire bodevilesco. Y como todo largo viaje siempre hay un momento en el que tropezamos con “El temporal”, una canción muy fronteriza, de cielos despejados, railes oxidados y unas guitarras añejas. Tras el temporal salimos “Fuera” para tropezarnos con un tema pegadizo, muy bien compuesto, con un ritmo muy marcado y un Rhodes brillante. “Guerra y paz” es uno de los temas favoritos de este redactor, un ritmo que me recuerda a un vals con una letra ácida, unos teclados muy presentes que se introducen fácilmente en la cabeza de quien redacta estas líneas. Y que mejor que pasar de un tema más low-tune a algo más bailable, más pop, quizás más mainstream, y este es un single perfecto “Tan sólo, tan solo”. Pero los viajes también se pueden hacer en barcos, como este “Barco de papel”, una canción intimista, desnuda y directa. Tras bajar del barco volvemos a tropezar con un tema de camino, de lugares, de calles, “El lugar del crimen”. La siguiente parada es el contrapunto a los temas que le preceden, una canción más enérgica, volvemos a subir al tren y vemos como cae el “Dominó”. La siguiente parada es de nuevo un tema fronterizo, “SQM”, marcado por las guitarras acústicas, por el shaker, elementos que nos transportan a esos parajes desiertos, a esas historias polvorientas. Tras pasar por esos parajes desérticos “Déjame llevar” es la próxima parada, una canción de corte clásico rock, guitarras eléctricas, acústicas, batería, un potente Hammond haciendo presencia. Y parte del eclecticismo del álbum lo encontramos en la parada “Paseo inventado”, una canción con un aire más rockabilly. Después de las paradas anteriores, sin lugar a dudas más roqueras, pasamos a un tema más tranquilo, “El silencio”, un preludio al final del álbum. Y finalmente llegamos a “La desembocadura del ciclo”, quizás el tema con un ritmo más pesado, con unas guitarras distorsionadas, ruidosas, que nos llevan a través de sus cuerdas al final de este viaje.

Así termina esta “Crónica de viaje de vuelta”, grabado en el estudio de Paco Loco, y que inevitablemente, lleva impresa su producción. Y como ocurre en las últimas paradas nos bajamos del tren, miramos hacia atrás y pensamos en lo que ha sido este viaje de vuelta a las raíces añejas del rock.

Rubén Soler Ferrer

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